Yo también soy una Barbie Girl
Era mi intención hacer el double feature de ‘Barbieheimer’ pero dado que el biopic sobre el científico nuclear dura casi tres horas, Barbie es el único que he visto. Admito que me preocupaba que Barbie fuera a ser otro desmadre ‘feminazi’ antes de ir al cine. Las reseñas negativas de los varios conservadores que sigo avisaban de una montaña rusa de hembrismo con un mensaje anti-madres, estrenando la típica protagonista femenina y sobreempoderada que salva el mundo sin ningún esfuerzo. Pero después de ver la película, me encuentro completamente en desacuerdo con mis aliados conservadores.
Hay tres críticas generales que han hecho los conservadores sobre Barbie. Primero, que contiene un mensaje anti-madres y denigra la maternidad de manera flagrante. Segundo, que la película sólo sirve como propaganda interseccionalista. Y tercero, que los hombres están representados como tontos y opresores sin ninguna cualidad compensadora. Para mí, cada una de estas críticas son totalmente falsas, y la verdad es que son los conservadores quienes deberían celebrar esta película y no la izquierda. Antes que nada, es importante despejar una cosa. Barbie es una película muy conceptual y no todo lo que se ve se debería tomar literalmente.
Lo genio del guion se halla en una yuxtaposición entre las dos visiones de la maternidad a lo largo de la película. Si fuera intencionado o no, es un tema que merece estar a la vanguardia. La primera escena se trata niñas jugando con sus muñecas de bebé quienes, a la llegada de una glamurosa Barbie, destrozan sus muñecas tradicionales y empiezan a jugar con la nueva. A continuación, también conocemos a una Barbie embarazada, que tiene un tratamiento negativo por la narradora. Para los conservadores, esta escena es evidencia suficiente para acusar la guionista de una actitud anti-madre. Sin embargo, lo que hace en realidad es presentar la visión marrullera de la maternidad que avala el tradicionalismo. Los conservadores han caído en la primera trampa y han confundido la tradición con el valor social, es decir, que las madres son poco más que personas embarazadas o que solo cuidan a los bebés. Esta imagen falla en representar al valor real de la maternidad por solo enfocarse en lo material y no la conexión entre una madre y su hijo o hija.
Luego, descubrimos que a Barbie ‘estereotípica’ le están pasando cosas raras relacionadas a lo que acontece fuera de Barbielandia en el mundo real. La causa es los dibujos de una madre que tiene una hija con quien jugaba con Barbie antes de que la niña creciera. La diferencia entre la madre y la hija es interesante. La primera es optimista, aunque con algunos pensamientos tristes y nostálgicos, mientras que la segunda es arrogante y desagradable. La relación entre ellas dos es el enfoque del cuento y luego se convierte en el tema principal de la relación entre madre e hija mediante la muñeca de Barbie. Esta relación como el tema principal realmente me encanta porque es algo que perdemos en el cine de hoy. Como madre, ella sabe qué le está pasando a su propia hija y entiende muy bien las crueles realidades de ser una mujer en la sociedad actual. En fin, Barbie muestra esta conexión de valor familiar mejor que los conservadores aparentemente pueden ver.
La segunda objeción, que Barbie está empapada por el interseccionalismo, no tiene ningún sentido en absoluto. La supuesta omnipresencia de la ideología de género en realidad es solo una parte superficial del argumento. De hecho, a veces sentía que estaba viendo una parodia de la cultura woke, por ejemplo, después de haber descubierto ‘el patriarcado’, Ken pretende conseguir trabajo por solo decir que es hombre, pero en cada momento los jefes responden que le faltan ciertas calificaciones. Además, hay que comentar sobre la falta completa de sexualización de la película. Barbie y las demás se visten pudorosamente por la mayor parte de la película y el sexo es ausente del argumento. Por lo tanto, la película muestra un punto común entre el conservadurismo y el feminismo tradicional: que el valor de una mujer es más allá que su cuerpo. Por último, normalmente relacionamos el interseccionalismo con no solo las mujeres sino también con la raza, la sexualidad, y las personas transexuales, pero Barbie logra tratarse solamente de las mujeres y sus experiencias sin menospreciar a nadie. En este aspecto, Barbie es una película realmente feminista.
La tercera crítica que han hecho los conservadores es el supuesto tono hembrista que infecta todo el argumento. En primer lugar, Barbie es una película cuya audiencia son las mujeres y se trata de las mujeres – y nada más. Por lo cual, vemos a los hombres por la perspectiva femenina comúnmente compartida, que obviamente no incluye a todos. Los hombres, los Kens, desempeñan un papel más al fondo, aunque son importantes para el argumento superficial. Pero tras la victoria de las Barbie después de derrumbar el patriarcado de los Kens, tenemos el momento que más subraya la relación entre los hombres y las mujeres. Barbie pide perdón a Ken por ignorarle y por tratarle sólo como un accesorio y anima a Ken encontrarse su propio valor fuera de definirse como solo su novio. Si fueran honestos los hombres, eso sí es una experiencia que pasa a casi todos en la que un hombre se obsesione con una mujer y pierde su esencia propia. En muchos casos, son las mujeres quienes recuerdan a los hombres de eso. La actitud de estos hombres más mosqueados por la película es igual a la inquietud de los interseccionalista de meter la representación dondequiera. Repito, no se trata de nosotros, no nos debería representar.
Obviamente, yo tengo mis críticas también. Pensé que el argumento en general era perezoso y genérico y lo veo responsable por las opiniones negativas. Había momentos en los que no creo que ni la película supiera que quisiera ser, y había cierto conflicto en el guion entre la visión de las feministas tradicionales y las ideas modernas del interseccionalismo. Dicho eso, Barbie alcanza a tratarse de las relaciones entre las madres y las hijas mediante la muñeca. Una historia compartida entre ellas durante más de sesenta años. Culmina en ser un mensaje de apoyo para las mujeres, como en el discurso de la madre en el que despeja todos los contrasentidos, todas las emociones, y todas las presiones, que sienten las mujeres en la sociedad de hoy. En Barbie no hay nada malvado ni insidio y es realmente una obra de reflexionar como una muñeca puede conectar a tantas mujeres durante tanto tiempo. Por eso, es verdaderamente el Barbie Movie.



